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30

revisión monográfica

ron ligeramente reenfocadas debido a que habían

demostrado ser compleja interpretación en estudios

precedentes. A la subescala originalmente denomi-

nada “Reinterpretación positiva y crecimiento”, se

le denomina solamente “Reinterpretación positiva”.

Finalmente, la subescala llamada “Humor”, no for-

ma parte del inventario original COPE y fue añadida

porque se consideró que era evidente la importancia

de esta respuesta.

Las preguntas son planteadas en términos de la ac-

ción y la respuesta que los individuos realizan, en

una escala ordinal con cuatro alternativas (desde 0

= “nunca hago” hasta 3 = “siempre hago”). Esta

respuesta puede ser cambiada según que el investi-

gador esté interesado en el afrontamiento “estado”

o en el afrontamiento “rasgo”. En el primer caso de-

berá responder “hice esto” (en relación a una situa-

ción dada de antemano), y para la opción rasgo se

deberá responder “acostumbro a hacer esto”.

Reacciones muy comunes de afrontamiento ante la

enfermedad son la evaluación del impacto que la

enfermedad puede tener en la vida diaria y en los

planes de futuro, el alivio emocional por tener un

diagnóstico, la aflicción y la culpa. Desde el punto

de vista conductual, también se pueden poner en

marcha respuestas que incluyen la toma del trata-

miento, la búsqueda del apoyo familiar y social, la

modificación de la dieta y el autocontrol del estrés.

Este ajuste es un proceso dinámico influido por la

edad de comienzo de la enfermedad, la gravedad

de la misma, el impacto provocado en los planes fu-

turos, las creencias sobre la salud y la enfermedad,

y la información que se dispone de la enfermedad.

Después de la adaptación inicial, el paciente puede

experimentar ajustes debido al conocido carácter

crónico y fluctuante de la enfermedad, que incluyen

frustración, tristeza o evitación

28

.

Las estrategias de afrontamiento más efectivas en EII

son la aceptación, la búsqueda de apoyo emocional,

el afrontamiento activo y la reestructuración cogni-

tiva. Las menos efectivas son el uso de sustancias,

la descarga, la autodistracción y la autoculpa. Estas

estrategias de afrontamiento menos efectivas se aso-

cian además con una percepción mayor de incapaci-

dad, malestar psicológico y un peor estado de salud

físico y psíquico

29

.

La evidencia disponible muestra la idoneidad de un

abordaje más polifacético, dadas las implicaciones fí-

sicas, psicológicas y sociales en la EII. La presencia de

una condición médica crónica está frecuentemente

asociada a un gran nivel de ansiedad y trastornos del

estado de ánimo en comparación con la población

general

30

. La prevalencia de ansiedad o depresión en

la EII oscila en torno a un tercio de los pacientes du-

rante la remisión, y del 80% de ansiedad y 60% de

depresión durante los períodos de actividad inflama-

toria

31

. De hecho, las guías europeas más recientes

para el manejo de la EII

32,33

han incluido recomen-

daciones para evaluar la ansiedad y la depresión y

aplicar un tratamiento apropiado como en otras en-

fermedades crónicas.

Esta prevalencia se ha argumentado en apoyo de los

factores psicológicos como elementos necesarios en

la etiología de la enfermedad

34

. De hecho, se trata

de procesos patológicos con una relación bidireccio-

nal en los que la experiencia de la enfermedad es

lo suficientemente estresante como para precipitar

o intensificar una condición psicopatológica, o bien

la ansiedad o la depresión podrían ser suficientes

para precipitar o intensificar una condición física

35

.

Una discapacidad y afectación funcional significati-

vas aparecen en problemas de salud crónicos más

asociados con ansiedad y depresión que con las ca-

racterísticas específicas de la enfermedad de base

36

.

Aunque en la actualidad no hay evidencia suficiente

para afirmar que la ansiedad y la depresión son fac-

tores de riesgo para el debut de la EII, hallazgos en

algunos estudios pudieran sugerir la posibilidad de

que el papel como elemento etiológico sea factible

37

.

La escala de estrés percibido (Cuestionario PSS)

38

fue

diseñada para medir el grado en el que los individuos

evalúan situaciones en sus vidas como estresantes.

Impacto psicológico en la Enfermedad Inflamatoria

Intestinal: no tan secundario