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revisión monográfica

en el caso de que sean pacientes candidatos a tras-

plante hepático su estudio no debe demorarse

[7]

.

FACTORES DE RIESGO DE REINGRESO EN CIRROSIS:

Entre los factores relacionados con la tasa de rein-

greso, se ha descrito un mayor riesgo en estadios

más evolucionados de cirrosis hepática definidos por

MELD elevado, hiponatremia y bajos niveles de albú-

mina

[1,3,4,7]

. Asimismo, se ha encontrado una mayor

prevalencia de diabetes, sumándose así a las compli-

caciones propias de la enfermedad (ej: deterioro de

la función renal, mayor riesgo de infecciones). Ade-

más, la diabetes se ha relacionado con el desarrollo

de encefalopatía hepática, siendo ésta una impor-

tante causa de ingreso

[1,3,4,8]

.

Los fármacos parecen jugar un papel importante

en el reingreso del paciente con cirrosis hepática. El

uso de lactulosa, rifaximina, antibioterapia profilác-

tica para la peritonitis bacteriana espontánea (PBE)

como el norfloxacino, y los inhibidores de la bomba

de protones (IBP) son factores asociados a riesgo de

readmisión. En el caso del norfloxacino, lactulosa y

rifaximina, son marcadores indirectos de gravedad

de la cirrosis ya que indican episodios previos de en-

cefalopatía y PBE. Por su parte, la toma de IBP se

ha relacionado con aumento de infecciones en pa-

cientes con cirrosis ya que puede provocar alteración

de la microbiota por la supresión ácida. Por tanto,

se debería revisar la indicación de tomar IBP y evi-

tar terapias innecesarias

[1]

. El consumo múltiple de

medicamentos también se ha descrito como factor

predictivo de reingreso, ya que implicaría una enfer-

medad más compleja

[4]

. Igualmente, el sexo mascu-

lino también se ha relacionado con un mayor riesgo

de reingreso hospitalario

[7]

.

El desarrollo de una infección nosocomial es una

complicación frecuente en población cirrótica debi-

do a la alteración del sistema inmunológico, la toma

continua de antibióticos (como profilaxis de PBE y

encefalopatía) y a las múltiples instrumentalizacio-

nes a las que se someten estos pacientes. No sólo

se ha observado que aumenta la morbimortalidad y

la estancia media hospitalaria, sino que además es

un factor predictivo de reingreso. La mayoría de las

infecciones nosocomiales son prevenibles, por lo que

se debe hacer énfasis en corregir aquellos factores

que puedan desencadenarlas

[1]

.

En relación al motivo de ingreso, la encefalopatía y

las infecciones son factores de riesgo para el reingre-

so en estos pacientes. En el caso de la encefalopatía,

podría explicarse por la necesidad de un cuidador

en muchas ocasiones y al deterioro cognitivo que la

encefalopatía pueda generar e influir en la compren-

sión y adherencia al tratamiento y seguimiento. Una

estancia media mayor, al contrario de lo que cabría

pensar, dado que suelen ser pacientes con una evo-

lución tórpida durante el ingreso, disminuyó la tasa

de reingreso y podría deberse a que los pacientes

tendrían tiempo suficiente para su recuperación y

una mejor planificación al alta

[1]

.

Algunos estudios, como en el caso de Volk

et al.

tras

analizar los factores de riesgo de reingreso de la po-

blación de su estudio (MELD, hiponatremia, número

de medicamentos al alta) dividieron a la población en

2 grupos de 201 personas cada uno según presen-

tasen o no dichos factores de riesgo. Compararon

la tasa de readmisión en los primeros 30 días tras el

alta confirmando un mayor porcentaje de reingreso

en el grupo de paciente con factores de riesgo de

reingreso (55% vs. 22%)

[4]

.

PREVENCIÓN DE REINGRESO EN CIRROSIS HEPÁTICA:

La prevención de la readmisión debe ser un objetivo

médico más dentro del abordaje del paciente ingre-

sado. Se debe hacer énfasis en detectar a aquellos

pacientes de alto riesgo de reingreso y establecer las

respectivas estrategias entre el personal sanitario,

paciente y cuidadores con el fin de evitarlo. En el

caso de la insuficiencia cardiaca congestiva se han

reportado buenos resultados con los denominados

“cuidados de transición”. Estos consisten en revisio-

nes precoces, entre los 7-14 días post-egreso, enca-

minadas a disminuir la tasa de reingreso precoz

[1]

.

En el estudio de Kanwal

et al.

analizaron el riesgo

de reingreso entre aquellos pacientes con una revi-

sión temprana (< 7 días tras el alta) siendo modesta-

mente mayor (un 10% más) al de los pacientes que

no habían sido revisados. Sin embargo, a pesar de

dicho riesgo, el seguimiento ambulatorio precoz se

acompañó de un claro y significativo impacto en la