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revisión bibliográfica

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Eradication of Hepatitis C Virus Infection in Patients

With Cirrhosis Reduces Risk of Liver and Non-Liver

Complications

Nahon P, Bourcier V, Layese R, et al. Gastroenterology 2017;152:142–156

[w 3 ] accede al artículo original

La llegada de los nuevos fármacos antivirales de acción directa

(AAD) ha permitido alcanzar tasas de erradicación viral superio-

res al 95% en la mayoría de los escenarios. Además, su exce-

lente perfil de seguridad y tolerancia permiten tratar a pacientes

con comorbilidades asociadas y enfermedad hepática avanzada.

Por ello, actualmente existe el interés de evaluar el beneficio

clínico a largo plazo tras conseguir una respuesta viral sostenida

(RVS) (curación de la infección).

En el estudio comentado, Nahon et al. tenían como objetivo

analizar la influencia de alcanzar la RVS en pacientes cirróticos

con hepatitis C sobre la evolución de la enfermedad hepática,

así como sobre otros eventos extrahepáticos. Asimismo, se reco-

gieron datos sobre la mortalidad global, desglosando las causas

según su relación con la insuficiencia hepática o extrahepática.

Para ello recogieron una cohorte retrospectiva multicéntrica de

1.323 pacientes reclutados entre 2006 y 2012. Los pacientes

incluidos tenían cirrosis hepática compensada, confirmada his-

tológicamente, con un estadio A de Child-Pugh. La duración

media del seguimiento fue de 58,2 meses obteniendo una RVS

el 50,2% de los pacientes. Todos recibieron tratamiento antivi-

ral antes o después de la inclusión, empleando en la mayoría de

los casos terapias basadas en interferón (78,9% de tratamientos

sin inhibidores de la proteasa). Sólo 315 pacientes recibieron

AAD, siendo evaluables 179 en el punto final del estudio, con

una tasa de curación del 100%.

Primero, la incidencia de hepatocarcinoma (HCC) fue menor en

los pacientes con RVS (incidencia acumulada a 5 años 18,5%

vs. 6,5%; OR 0,28). La progresión tumoral fue la principal causa

de muerte de la cohorte de pacientes que había alcanzado RVS,

mientras que los pacientes sin RVS fallecieron de complicaciones

derivadas de la insuficiencia hepática. Por otro lado, la presencia

de síndrome metabólico tras la RVS fue determinante para la

aparición de HCC. Esto podría deberse al efecto que tienen la

obesidad y la diabetes sobre la progresión de la fibrosis hepática

y la aparición de HCC. Sin embargo, la presencia de síndrome

metabólico no aumentó el riesgo de HCC en pacientes sin RVS.

Esto último apoyaría que el virus de la hepatitis C podría tener

cierto papel oncogénico además de la bien conocida alteración

del metabolismo glucídico que provoca.

Segundo, durante el seguimiento 215 pacientes (16,3%) pre-

sentaron al menos un episodio de descompensación. Entre

ellas, la más frecuente fue la ascitis (n=171), seguida de la ence-

falopatía hepática (n=61) y la hemorragia digestiva relacionada

con la hipertensión portal (n=33). La incidencia fue menor en

los pacientes con RVS (incidencia acumulada a 5 años: 22% vs.

6,5%; OR 0,26).

Tercero, la RVS redujo significativamente la aparición de even-

tos extrahepáticos. En concreto, los fenómenos cardiovasculares

(incidencia acumulada a 5 años 8,1% vs. 3,4%; OR 0,42) y las

infecciones bacterianas (incidencia acumulada a 5 años 15,5%

vs 6,2%; OR 0,44) fueron claramente disminuidas en pacientes

curados. Respecto a la menor incidencia de eventos cardiovas-

culares, la teoría más probable es la mejoría de la resistencia a la

insulina (que se asocia a una menor incidencia de diabetes melli-

tus) tras la RVS, que conlleva una disminución de la inflamación

crónica de bajo grado responsable del proceso de aterogénesis.

Cuarto, 175 pacientes fallecieron (91 por causa hepática y 66

por causa no hepática) durante el seguimiento. La RVS se asoció

a una menor mortalidad en la cohorte global (OR 0,27), lo que

se tradujo en una mayor supervivencia a los 5 años (causa he-

pática 97,8% vs 91,8%; OR 0,19 y causa extrahepática 97,6%

vs 93,4%; OR 0,44).

Una limitación del estudio fue el escaso número de pacientes

incluidos que recibieron tratamiento con AAD, ya que la mayor

parte del seguimiento fue anterior a la aparición de éstos en la

práctica clínica, aunque los resultados parecen ser similares. No

obstante, debido a su uso demasiado reciente y a la limitación

inicial debido al coste de los mismos, se requerirán años de se-

guimiento para poder sacar conclusiones definitivas.

En conclusión, el hecho de que la RVS no sólo influya en la evo-

lución de la enfermedad hepática, sino que también conlleve

una disminución de los eventos vasculares y de la mortalidad

global (tanto de causa hepática como no hepática) justificaría

aún más el empleo de los nuevos AAD.

Revisión bibliográfica realizada por los

Dres. María de los Ángeles Mejías y Javier Ampuero Herrojo

Hospital Universitario Virgen del Rocío, Sevilla