Previous Page  8 / 40 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 8 / 40 Next Page
Page Background

8

puntos de vista

Cribado poblacional del

L

La infección por el virus de la hepati-

tis C (VHC) es probablemente la úni-

ca infección crónica viral que somos

capaces de curar. Además, desde la

aparición de los antivirales de acción directa,

cumple los requisitos para su eliminación, ya

que la infección es curable en casi la tota-

lidad de los pacientes. Así la OMS ha esta-

blecido como meta para el año 2030 la eli-

minación de la hepatitis C como importante

amenaza para la salud pública. Sin embargo,

para conseguir este objetivo es necesario, no

solo tratar a todos los pacientes diagnostica-

dos, sino diagnosticar a la totalidad de pa-

cientes infectados. La infección por el VHC

permanece asintomática hasta estadios

avanzados de la enfermedad, por lo que un

elevado porcentaje de pacientes infectados

están aún sin diagnosticar. En España se

estima que aproximadamente un 60% de

los pacientes con hepatitis C desconocen su

enfermedad. Además, el diagnóstico de la

infección por el VHC supone un beneficio,

no solo desde el punto de vista individual,

al reducir la morbimortalidad del paciente

al ser tratado, sino de salud pública, porque

permite reducir la transmisión del virus.

Una de las estrategias más importantes

para aumentar la tasa de diagnóstico de

la infección por el VHC es sin duda el cri-

bado poblacional. Así tanto la OMS como

diferentes organismos internacionales,

junto con las guías europeas y españolas

para el manejo de la infección por VHC,

incluyen entre sus recomendaciones, la

realización de programas de cribado en

poblaciones susceptibles definidas según

los datos epidemiológicos locales

(1-3)

.

El cribado se define como una estrategia

aplicada sobre una población para de-

tectar una enfermedad en individuos sin

signos o síntomas de esa enfermedad.

Para que una patología crónica pueda ser

susceptible de cribado, debe cumplir con

unos determinados criterios, de forma

que dicho cribado se ofrezca activamen-

te a toda la población diana, de manera

sistemática y dentro de un marco reglado

de política sanitaria de salud pública, pro-

tocolizada y con una adecuada evalua-

ción continua de la calidad y los resulta-

dos. La infección por el VHC cumple con

los requisitos necesarios para ser cribada.

Sin embargo, para poner en marcha un

programa de cribado de infección VHC es

imprescindible disponer de datos sólidos

y actualizados de prevalencia de dicha

infección. Hasta hace pocos años en Es-

paña, disponíamos de datos de prevalen-

cia fragmentados, basados en estudios

antiguos de escasa solidez. En la actua-

lidad disponemos de algunos datos más

exactos, fruto de estudios epidemiológi-

cos recientes, según los cuales, la preva-

lencia actual de anticuerpos anti VHC en

adultos se sitúa entre un 0,8% y un 1,1%

con una población virémica de 386.000

(159-557)

(4,5)

, notablemente inferior a la

comunicada con anterioridad. Las cifras

de prevalencia de infección VHC son su-

periores en la población con factores de

riesgo de exposición al VHC, en los que

esta puede ser del 9,5%

(6)

.

Disponemos de tres diferentes estrategias

de cribado para la infección por VHC: el

cribado universal, el cribado por grupos

de edad y el basado en población de ries-

go. El cribado universal debe aplicarse en

países cuyo objetivo sea la erradicación

del VHC

(7)

. El cribado por grupos de edad,

constituye la estrategia de elección en

áreas con grupos de edad de alta preva-

lencia correctamente identificados, como

es el caso de EE.UU., donde el 75% de los

pacientes infectados pertenece al grupo

de nacidos entre el 1945-1965

(8)

.

Y en nuestro país: ¿sería aplicable el cri-

bado por grupos de edad? En España,

parece ser que el grupo poblacional con

una mayor probabilidad de tener infec-

ción por VHC son las personas nacidas

entre el 1950 y 1980

(9)

. Probablemente

una estrategia coste eficaz consistiría en

el cribado de la población nacida antes

del año 1975, que presenta un mayor

riesgo de infección debido al uso de jerin-

gas no desechables y a la ausencia de cri-

bado de los hemoderivados. No obstante,

con los escasos datos epidemiológicos de

que disponemos, no parece que en Espa-

ña haya un grupo etario definido donde

focalizar el cribado.

El cribado basado en grupos de riesgo

probablemente sea la estrategia consi-

derada más coste-eficaz, y recomendada

tanto por la OMS como por las diferentes

guías, y aplicable en países con grupos

de riesgo correctamente definidos a los

que pertenecen las personas con antece-

dentes de exposición/comportamiento de

riesgo de infección por VHC. Sin duda,

en esta estrategia de cribado el papel de

los profesionales de atención primaria