Los probióticos demuestran sus beneficios en bebés prematuros y el abordaje de la obesidad
EUROPA PRESS
16 diciembre 2011
Más de 200 expertos han participado en Barcelona en la primera sesión científica organizada por la recién constituida Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos (SEPyP), en la que se ha puesto de manifiesto como estos productos resultan beneficiosos en bebés prematuros y en el abordaje de la obesidad.

Sobre el empleo de probióticos y prebióticos en niños, el director de la Unidad de Investigación en Nutrición y Desarrollo Humano de Galicia, Rafael Tojo, ha recordado el uso de ciertas cepas probióticas en neonatos para prevenir la enteroCOLITIS necrotizante (NEC), una enfermedad gastrointestinal grave con una incidencia y morbimortalidad elevadas. Según Tojo, "la intervención con probióticos en prematuros de menos de 34 semanas y bajo peso al nacer, ha demostrado que reduce el riesgo de sufrir enteroCOLITIS y mortalidad".

Otros beneficios de la administración de probióticos en niños, contrastados en metaanálisis de estudios recientes, tienen que ver con el tratamiento de la DIARREA infecciosa aguda.

Asimismo, y aunque aún faltan evidencias para recomendar un uso generalizado en niños, en algunos casos ya hay datos preliminares positivos, como en el síndrome de intestino irritable, la COLITIS ulcerosa crónica, la dermatitis alérgica o la prevención de enfermedades atópicas (eczema atópico, rinitis alérgica y asma).

Por otro lado, la directora del Grupo de Investigación en Nutrición y Metabolismo de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), Nathalie Delzenne, ha destacado los efectos de los prebióticos en el balance de energía y en los trastornos asociados a la obesidad. Según esta experta, estudios básicos han demostrado que la modificación de la flora intestinal por la ingesta de prebióticos mejora la respuesta del organismo al control de la barrera intestinal y la inflamación (endotoxemia), el depósito de grasa subcutánea y la función endocrina. Al respecto, se han observado mejoras de la sensibilidad a la leptina y la insulina y aumento de la presencia de hormonas como GLP-1 y 2, PYY, ghrelina, etcétera, que regulan el apetito y el balance calórico.