MADRID, 28 (EUROPA PRESS) La incidencia de la enfermedad INFLAMATORIA intestinal pediátrica se ha triplicado en los últimos 14 años, según han asegurado expertos con motivo de la celebración de la IV Aula en la Naturaleza, organizado con la colaboración de AbbVie y que tiene como objetivo ayudar a los pacientes más jóvenes a asimilar la enfermedad y facilitar su socialización. Se trata de una iniciativa en la que se desarrollan tanto actividades al aire libre (hípica, natación o senderismo), como sesiones médicas, orientadas a los pacientes y en las que se les explican los diferentes aspectos de la enfermedad, así como los cambios al llegar a la vida adulta, entre otros temas.
Y es que, en el caso de los pacientes más pequeños, tanto la enfermedad de CROHN como la COLITIS ULCEROSA, afectan en mayor grado a su vida, su crecimiento y su desarrollo psicológico y social. Para los niños es, además, más difícil la comprensión y aceptación de su propia enfermedad, sobre todo, la asimilación de que se trata de algo que les acompañará durante toda su vida.
"Es muy beneficioso para los niños y jóvenes conocer a otros con su misma enfermedad, en un ambiente distendido, de colaboración y tiempo libre. Aunque a priori muchos de ellos no se conocen, pronto se dan cuenta de que comparten muchas experiencias, inquietudes, preocupaciones y puntos de vista, lo que refuerza los vínculos dentro del grupo, en el que aseguran encontrar al fin gente con la que poder hablar de determinados temas que en su día a día no les es fácil explicar", ha comentado el doctor de la Unidad de Cuidado Integral de la Enfermedad INFLAMATORIA Intestinal Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, Javier Martín de Carpi.
Además, según ha explicado, la enfermedad del niño y adolescente se caracteriza por ser, en general, más extensa, con una mayor tendencia a la progresión a lo largo del tiempo, más grave y con una mayor tasa de resistencia a los tratamientos habituales. Es por ello que su abordaje requiere de la instauración de estrategias terapéuticas eficaces y potentes desde las primeras fases de la enfermedad.
En este sentido, y respecto a los tratamientos utilizados en los pacientes pediátricos con EII, el experto ha asegurado que son los mismos que los que se utilizan en el adulto, pero teniendo en cuenta dos premisas: limitar al máximo las medicaciones con efectos adversos sobre el crecimiento y desarrollo e instaurar medicaciones de acción eficaz y potente que logren la remisión completa del proceso inflamatorio, tanto a nivel clínico como a nivel endoscópico e histológico. "Es en esta estrategia donde se enmarca el uso de las terapias nutricionales y el uso precoz de los fármacos anti-TNF y de los inmunosupresores", ha zanjado Martín de Carpi.