Los trabajos, que publica la revista 'Nature Biotechnology', ha descubierto más de 500 especies totalmente desconocidas hasta el momento, lo que supone ampliar el catálogo de genes microbianos conocidos, de 3 a 10 millones, gracias a un nuevo enfoque en el análisis bioinformático.
Estos resultados forman parte del proyecto europeo MetaHIT, en el que participan 13 hospitales con una dotación de 11,4 millones de euros para investigar cómo se relaciona el microbioma humano con la salud y la enfermedad.
Los investigadores del VHIR, con Francisco Guarner a la cabeza, se han convertido en los únicos participantes españoles en dos trabajos que suman nuevos resultados al proyecto.
Otro de los hallazgos que suma el estudio es que las muestras de la flora intestinal de algunos individuos tienen muy pocas de estas especies y, al analizarlo con más detalle, se ha visto que, curiosamente, se trata de las muestras que pertenecen a los pacientes con enfermedad de CROHN.
"Esto plantea un dato en el que debemos ahondar, y es que estas especies, hasta ahora desconocidas, son posiblemente las que marcan la diferencia entre la microbiota de las personas sanas y la de las enfermas", ha destacado Guarner.
Estos datos son muy importantes porque permiten plantear estrategias para intentar recuperar estas especies con intervenciones nutricionales, mediante la administración de fibras, prebióticos que ayuden al crecimiento selectivo de algunas especies o probióticos.
Estas bacterias desconocidas son, casi con toda seguridad, de las llamadas "bacterias buenas" pues al no ser las típicas que producen una infección, ni se conocen ni se han aislado antes.
En estos casos el trasplante de heces no es útil porque precisamente al tratarse de especies más lábiles, anaerobias más estrictas y más dependientes del entorno y de sus compañeras, casi con toda seguridad no sobrevivirían fuera del colon para poder ser trasplantadas, y el resultado es que se acabarían trasplantando y acabarían proliferando especies indeseables, ha añadido Guarner.
El Dr. Guarner, responsable de esta investigación e investigador del Grupo de Fisiología y Fisiopatología Digestiva del VHIR, va un poco más lejos aún y ha comentado: "Estas especies no son cultivables, son muy sensibles al oxígeno, es decir, son anaerobias muy estrictas y establecen una gran dependencia con su entorno para poder sobrevivir".
Por este mismo motivo, cuando los expertos acuden a las bases de datos no se halla rastro y hasta ahora no se sabía nada de ellas, y ha sido sólo gracias a este nuevo enfoque de análisis bioinformático que han podido "aflorar", literalmente, estas especies nuevas en el conocimiento de nuestra flora intestinal, ha indicado el experto.
Los microorganismos que viven en el ser humano se cifran en unos 100 billones, 10 veces más que el número total de células humanas, y el proyecto MetaHIT ha cumplido su objetivo de descifrar la caracterización y variabilidad genética de gran parte de la comunidad de microorganismos que viven en el tubo digestivo de los humanos.
Los resultados iniciales de este mismo proyecto, en el año 2010, apuntaron a 3.300.000 genes diferentes, traducidos en 20.000 funciones diferentes, 5.000 de las cuales eran totalmente desconocidas hasta el momento.
Cada individuo posee unos 600.000 de estos genes microbianos y 300.000 son una base que se repite de manera constante entre todos los individuos.