Según Llombart, esta consideración no es "ninguna sorpresa", ya que desde hace años existen estudios epidemiológicos que "han encontrado una relación entre el consumo de carnes rojas y procesadas y el riesgo de cáncer colorrectal", aunque este supone un factor "pequeño" a nivel individual, de un riesgo mucho menor que, por ejemplo, el tabaco.
La IARC publicó un informe que establece que comer diariamente 50 gramos de carne procesada aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18 por ciento, aunque Llombart ha apuntado que ese consumo también aumenta, y posiblemente en un porcentaje mayor, el riesgo de hipercolesterolemia o enfermedades cardiovasculares.
Por último, Llombart ha recordado que las carnes rojas y procesadas son "fuente esencial de algunas vitaminas y minerales, como el hierro, y proteínas" que no son fácilmente sustituibles. De esta forma, ha recomendado seguir la dieta mediterránea, que ha demostrado reducir el riesgo de padecer cáncer y que incluye el consumo de este tipo de carnes entre dos y tres veces a la semana.