El marcador es la proteína Prolil oligopeptidasa (PREP), cuyos niveles en sangre están también alterados en enfermedades neurodegenerativas como las de Alzheimer, de Parkinson y de Huntington. Los resultados del estudio se han publicado recientemente en la revista Journal of Neuroinflammation.
El estudio, según ha explicado Felipo, se ha realizado en dos fases: "una primera parte, en modelo animal, con ratas con Encefalopatía Hepática, en las que hemos detectado que los niveles de expresión de PREP son más elevados y que se asocian no sólo a neuroinflamación, sino también a inflamación sistémica. Además al examinar sus cerebros se observa que los niveles del PREP aumentan en diferentes áreas cerebrales como el hipocampo (regula la memoria, el aprendizaje) el estriado y el cerebelo (regula la coordinación motora entre otras funciones)".
Montoliu ha detallado que en la segunda fase "con pacientes cirróticos, hemos detectado que los pacientes con encefalopatía hepática mínima (EHM) tienen los niveles plasmáticos de la proteína PREP disminuidos con respecto a los sujetos sanos y que cuanto menor es la concentración de PREP, más grave es el deterioro cognitivo que padecen los pacientes".
Los investigadores han añadido que, "en pacientes cirróticos, la actividad PREP se correlaciona con inflamación periférica y disminuye con la severidad de la enfermedad. Los resultados apoyan la idea de que los niveles de PREP podrían ser utilizados como indicador de gravedad de la enfermedad en los pacientes cirróticos, y podrían contribuir a evaluar el nivel de la neuroinflamación en estos pacientes", han destacado.
Según Montoliu, "al realizar un análisis en el que se observan niveles elevados de PREP, hay que ver si el HÍGADO está dañado, y si no lo está, podría apuntar Alzheimer, de Parkinson y de Huntington en estadios iniciales. Es una investigación a desarrollar."
NORMALIZACIÓN DEL PREP CON IBUPROFENO
Además, han apuntado que en el modelo animal han demostrado también que los niveles de la proteína Prolil oligopeptidasa (PREP) se normalizan tras la administración crónica de un agente anti-inflamatorio, como es el ibuprofeno.
Así, Montoliu ha manifestado que "a los pacientes con encefalopatía hepática mínima no podemos administrarles ibuprofeno como antiinflamatorio por el daño hepático, pero podría ser una posibilidad para frenar el deterioro neurológico en otras patologías como el Alzheimer, donde la proteína Prolil oligopeptidasa (PREP) también está alterada".
SOBRE LA ENCEFALOPATÍA HEPÁTICA MÍNIMA
Las enfermedades hepáticas pueden conducir a alteraciones cognitivas y motoras, un síndrome conocido como encefalopatía hepática mínima (EHM). La encefalopatía hepática mínima es la fase inicial de la encefalopatía hepática (EH) y sus síntomas no son evidentes, por lo que es necesario realizar estudios específicos para detectarla.
En España la padecen, en algún grado, unas 200.000 personas y más de 12.000 fallecen cada año como consecuencia de las afecciones hepáticas. Es pues un problema médico, social y económico importante.