Y es que, diversos estudios han demostrado que el paracetamol a dosis elevadas puede causar daño hepático por múltiples mecanismos, incluyendo una deficiencia en la eliminación de las mitocondrias dañadas por el compuesto en los hepatocitos, las células mayoritarias del HÍGADO, en un proceso denominado mitofagia y donde desempeñan un papel clave los lisosomas.
En este sentido, en el trabajo, publicado en 'Scientific Reports' y recogido por la plataforma Sinc, los investigadores han utilizado modelos genéticos y farmacológicos que causan acumulación de colesterol lisosomal para examinar su efecto en la hepatotoxicidad por paracetamol. En el mismo, han utilizado ratones deficientes en la enzima esfingomielinasa ácida (ASMasa), que regula la funcional lisosomal a través del control de los niveles de colesterol y esfingolípidos.
Asimismo, el modelo farmacológico consiste en la administración de un fármaco inhibidor de esta enzima lisosomal, la amitriptilina, un medicamento antidepresivo de tipo tricíclico utilizado en la clínica para tratar migrañas o daño neuropático.
De esta forma, gracias al uso de ratones 'knockout' para la ASMasa y del modelo farmacológico en el que se inhibe esta enzima, los investigadores han descrito una mayor susceptibilidad al paracetamol, no solo a dosis altas sino también con dosis no tóxicas. Por ello, los expertos consideran que en pacientes con enfermedades lisosomales o personas que sean tratadas con amitriptilina, se debería tener precaución y recomendar el uso moderado del paracetamol para minimizar su posible hepatotoxicidad.