Tras más de tres décadas de experiencia, los fármacos espasmolíticos, como butilbromuro de hioscina -comercializado como 'Buscapina' por de Boehringer Ingelheim- mantienen su posición en el arsenal terapéutico, ya que siguen demostrando datos de eficacia, con la gran ventaja de la seguridad y tolerabilidad que ofrecen.
"Hay diversos estudios y un meta-análisis5 que demuestran la eficacia de butilbromuro de hioscina, que tiene la gran ventaja de la seguridad, avalada durante muchos años de experiencia clínica", advierte el doctor Fermín Mearín, director del Servicio de Aparato Digestivo del Centro Médico Teknon de Barcelona y presidente anterior de la AEG, que ha participado en el Simposio 'Espasmolíticos y síndrome del INTESTINO irritable', organizado por Boehringer Ingelheim en el marco del Congreso Nacional de la AEG recién celebrado en Madrid.
"Cuando se comparan fármacos que fueron desarrollados hace 30-35 años, con algunos de los actuales, los resultados son bastante parecidos. No quiere decir que no necesitemos fármacos nuevos, pero no tenemos que olvidar a los fármacos antiguos que siguen confirmando su utilidad", advierte.
En este sentido, manifiesta que hay que "plantear el uso de butilbromuro de hioscina no solo para controlar el dolor espástico agudo, sino también para el control del dolor abdominal funcional durante periodos de tiempo prolongados, ya que los estudios clínicos han demostrado que su uso durante tres meses es seguro y eficaz, indicado para pacientes con SII".
SÍNTOMAS MUY DIVERSOS.
El síndrome de INTESTINO irritable es un trastorno funcional digestivo que se caracteriza por la aparición de dolor abdominal y alteraciones en el hábito deposicional, si bien los síntomas son muy heterogéneos dependiendo del paciente, por lo que puede presentarse en forma de estreñimiento o de DIARREA. Su prevalencia en España es elevada, de entre el 3 y el 10% de la población (dependiendo de los criterios diagnósticos), y aunque puede aparecer en cualquier persona con independencia de edad, sexo y raza, los estudios clínicos apuntan a una frecuencia mucho mayor en mujeres.
Durante el encuentro, se ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar en el diagnóstico de esta enfermedad, que responde al 50% de los pacientes encaminados a una consulta de gastroenterología.
"Uno de los principales retos en síndrome de INTESTINO irritable es mejorar su detección, ya que muchos pacientes salen de la consulta sin un diagnóstico, pero padecen un trastorno gastrointestinal funcional, que impacta seriamente en su calidad de vida, pues supone una de las principales causas de absentismo laboral; el SII es una patología que se puede diagnosticar con una buena historia clínica y fácil de tratar, pero que requiere cobrar mayor protagonismo entre la comunidad médica, de cara a luchar contra el infradiagnóstico", afirma Mearín.
En cuanto a la sintomatología, el experto recuerda que "el SII es enormemente heterogéneo, ya que unos pacientes sufren DIARREA, otros estreñimiento y otros casos hinchazón abdominal, si bien el dolor abdominal es uno de los síntomas fundamentales y más prevalentes".
En el simposio, el profesor de Medicina Interna y de Gastroenterología de la Universidad de Humboldt en Berlín, el doctor Stefan Müller-Lissner, ha presentado los resultados de un estudio con 1.637 pacientes en los que ha analizado la efectividad del tratamiento a demanda con butilbromuro de hioscina.
En este sentido, el experto explica que, "a pesar de la complejidad de llevar a cabo un estudio con un tratamiento farmacológico a demanda, los pacientes incluidos adaptaron las dosis a sus necesidades sin dificultades consiguiendo una reducción del dolor abdominal un 30% más rápida que cuando se compara con placebo".