En un encuentro con los medios de comunicación organizado por Gilead --el laboratorio que desarrolló el medicamento Sovaldi--, el especialista en Hepatología del Hospital Santa María de Lisboa (Portugal), Rui Tato Marinho, y el especialista en Hepatología de la Universidad de Dundee (Reino Unido), John Dillon, han analizado el estado actual de la HEPATITIS C y el impacto que los nuevos tratamientos pueden tener en la lucha contra este virus.
Actualmente, 175 millones de personas --el 3% de la población mundial-- están infectadas por la HEPATITIS C, una infección viral que en un 30% de los casos deriva en una CIRROSIS y que multiplica por 20 el riesgo de sufrir un cáncer de HÍGADO.
La HEPATITIS C se transmite habitualmente por el contacto con sangre infectada a través de diferentes vías, como puede ser una inadecuada esterilización del material médico o el consumo de drogas por vía intravenosa.
Según Gilead, el tratamiento de las complicaciones derivadas de la HEPATITIS C comporta "grandes costes" a nivel sanitario, frente a la eficacia de los antivirales introducidos en 2014, con índices de curación de más del 90%.
"La HEPATITIS C no es sólo una enfermedad hepática, sino también física, mental y social, por el estigma que conlleva", ha explicado el doctor Rui Tato Marinho, que fue uno de los impulsores para que el Estado portugués aprobara la financiación del nuevo tratamiento a los afectados.
Por su parte, el doctor John Dillon ha lamentado que en Europa hay "una elevada cifra de afectados por HEPATITIS C que todavía no recibe tratamiento, lo cual se consideraría inaceptable si se estuviera hablando de cáncer".
Dillon también ha reclamado un incremento de los tests para diagnosticar la HEPATITIS C en los grupos de riesgo como personas que se han inyectado drogas, presos o hijos de madres con la enfermedad.
"Tenemos la tecnología y la infraestructura para tener a todo el mundo diagnosticado y curado, con lo que podríamos estar libres de HEPATITIS C en 2023", ha asegurado.