El trabajo, publicado por la revista 'Scientific Reports', propone utilizar información genética, combinada con el estilo de vida, para subdividir a la población en diferentes grupos según el riesgo de cáncer de COLON y así afinar el método de cribado actual para la detección precoz, según ha informado este martes el Idibell en un comunicado.
"Un modelo de riesgo es un instrumento matemático que nos permite hacer una predicción de quién tiene más posibilidades de padecer una determinada enfermedad, en este caso cáncer de COLON", según el jefe del Programa de Prevención y Control del Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO) Víctor Moreno.
Para desarrollar el modelo de riesgo, los investigadores han utilizado los datos provenientes de un estudio multicéntrico español que contó con 10.106 participantes, a quienes se les realizó una entrevista para analizar los factores de riesgo conocidos (dieta, ejercicio físico, índice de masa corporal, alcohol y antecedentes familiares de cáncer, entre otros) y, en un subgrupo de 1.336 casos de cáncer colorrectal y 2.744 controles, se les hizo un análisis de sangre para detectar la predisposición genética de desarrollar un cáncer de COLON y recto.
Tras analizar la información recogida, los investigadores del Idibell han concluido que el estilo de vida determina más el riesgo de cáncer que la genética y ha identificado como marcadores de riesgo ítems que se correlacionan con las recomendaciones establecidas por el Código europeo contra el cáncer, publicado hace un año.
"Esto es importante teniendo en cuenta que el estilo de vida, a diferencia de los rasgos genéticos, es algo modificable, mientras que la susceptibilidad genética la heredamos de nuestros padres", ha explicado la doctora Gemma Ibáñez, digestóloga y primera autora del estudio.
"Hoy en día, el cribado en cáncer de COLON en pacientes que no tienen antecedentes familiares se basa únicamente en la edad. Si incluyéramos información referente a los estilos de vida y la genética, podríamos clasificar la población en grupos de mayor o menor riesgo, lo que nos permitiría hacer un seguimiento más personalizado", ha comentado el doctor Moreno, que también es catedrático de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB.