Este especialista ha abordado los "dos nuevos escenarios" en el abordaje de las hepatitis virales. El primero de ellos se centra en la posibilidad de disponer este mismo año de dos nuevos fármacos inhibidores de la proteasa para el abordaje de la hepatitis viral. Administrados junto al tratamiento estándar, estos inhibidores de la proteasa, que están aprobados por la FDA norteamericana, prevén aumentar en un 25 por ciento el número de pacientes respondedores.
El segundo de los escenarios es el relativo a la personalización de los tratamientos mediante la genómica. La búsqueda de señales genéticas en el paciente es un objetivo fundamental para la mayoría de los grupos de investigación en España y el resto del mundo, ya que pueden ser tremendamente útiles en el manejo de las enfermedades hepáticas.
En el caso de las hepatitis virales, la posibilidad de respuesta al tratamiento si se presenta uno de los polimorfismos de la IL28 es el triple, según los expertos. "Las señales genéticas de la interleucina 28b permiten conocer en parte las posibilidades de curación de un paciente de hepatitis viral y elegir la terapia más adecuada a cada persona. Cuando un paciente posee el genotipo favorable de la IL28b y el genotipo 1 del virus C, las posibilidades de curación son del 80 por ciento", ha explicado al respecto el doctor Romero. Para este experto, en este grupo de pacientes, que suponen un tercio del total de pacientes con genotipo 1, se podría ahorrar por un lado en recursos económicos y se podrían evitar efectos adversos.
Respecto a la disposición de nuevas terapias, recientemente se han publicado resultados de estudios en fase III que muestran un aumento de la eficacia de los inhibidores de la proteasa combinados con el tratamiento estándar (triple terapia).
Según estos resultados, la combinación generaría un incremento de la tasa de respuesta viral sostenida del 25 al 30 por ciento sobre la terapia estándar, tanto en pacientes naïve (aquéllos que no han tenido tratamiento previo) como en los que no han respondido previamente a la terapia estándar. Esto supondría que disponer de los inhibidores de la proteasa rescataría a casi un tercio de pacientes no respondedores al tratamiento convencional.
Para el doctor José Luis Calleja, del Servicio de Gastroenterología y Hepatología del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, "aunque la triple terapia pueda asociarse a ciertos efectos indeseables, como irritaciones cutáneas, anemia o alteración en la percepción del sentido del gusto; y la ausencia de respuesta se asocie al desarrollo de mutaciones que confieren resistencia al antiviral, estos avances son espectaculares a la hora de ampliar el espectro terapéutico en el tratamiento de la hepatitis C".
ENCARECIMIENTO DE LOS TRATAMIENTOS De cara a este nuevo escenario, los expertos remarcan que estos tratamientos triplicarán el coste de la terapia actual, por lo que se hace necesario desarrollar estrategias que optimicen el manejo del paciente.
A esta estrategia contribuirán considerablemente la personalización del tratamiento a través de la genómica y el desarrollo de secciones y unidades específicas dentro de los servicios de Gastroenterología.